Siempre han existido muchas dudas en torno al uso de los pedales automáticos. Es cierto que los pedales automáticos implican un cierto compromiso para el que decide “mejorar” su manera de pedalear, ya que para comenzar hay que comprar unos pedales y unas zapatillas específicas. No obstante, también son muchos los beneficios de su uso. ¡Toma nota!

Los pedales automáticos convierten a tu bici en una extensión de tus piernas. Al unir tus pies a los pedales tu pedaleo se vuelve más eficiente y te olvidas de todos esos movimientos que realizabas con el pie sobre el pedal. Esos movimientos a veces son producidos por la fatiga y lo único que provocan son un mayor gasto energético, así que los pedales automáticos son una solución muy eficiente.

Durante la pedalada, además, de empujar el pedal hacia el suelo, podremos tirar de él hacia arriba cuando se encuentre en la parte trasera de la pedalada. Con esto conseguimos mayor potencia casi con el mismo esfuerzo.

Cuando interiorizas que tardarás lo mismo en despegarte de tus pedales automáticos que si no los llevaras, comienzas a sentirte más seguro sobre la bici. Por ejemplo en días de lluvia y barro no tendrás que preocuparte de que se te vaya a escapar el pie del pedal.

Además, desmontamos el falso mito de que con los pedales automáticos no se tiene la misma libertad. Todos los pedales automáticos llevan varios tornillos que permiten ajustar el grado de movimiento que le quieres permitir al pie una vez está en el pedal -con ello se libera el movimiento de rodilla-, y también permiten graduar la fuerza que tendrás que ejercer para sacar el pie del pedal. 

Con estos consejos ya estás preparado para dar el salto a los pedales automáticos. ¡No pierdas la oportunidad!

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